lunes, 14 de julio de 2008
AL SUELO
Flirtear con el límite cuando el asfalto está muy mojado, tiene sus riesgos. Ya se sabe que, en lluvia, los pilotos corren el riesgo de quedarse cortos o pasarse y claro, el que se acaba llevando el gato al agua es el que se queda lo más cerca del límite sin sobrepasarlo. En Sachsenring Pedrosa y Lorenzo lo han sobrepasado y en circunstancias bien distintas. De la caída de Pedrosa se puede decir lo que se quiera, porque opinar es gratis. Habrá quien dirá que no tenía que ganar la carrera en las siete primeras vueltas. Otros dirán que, desde el muro, alguien tenía que habérselo hecho entender y también habrá quien asegure que el chico hacía bien en querer meterle un “mundo” a la concurrencia porque ahora ya sabe que Stoner y la Ducati han cogido carrerilla y están en plena remontada en pos del segundo título mundial consecutivo.
La caída de Lorenzo es otra cosa, sobre todo cuando uno le escucha asegurar que la moto ya le había dado bastantes sustos y sabía que eso podía pasar. Teniendo en cuenta que lo suyo este año no es el título (asegurado por él mismo y su entorno), ¿qué prisa tenía en intentar seguir a Rossi como para desperdiciar la opción de acumular una gran experiencia en mojado, en un circuito en el que la moto está inclinada casi constantemente? Claro que.. cualquier lectura debe partir del planteamiento que asegura que el piloto es un ser de sangre caliente y, sobre todo, que es el primero en beneficiarse o verse perjudicado por sus propios actos en la pista.
Resumiendo, que una vez en el suelo es tan lícito enfadarse con ellos y criticarlos, como darles la medalla al mérito. Eso si, Stoner y Rossi no se han caído.
Publicado por The Slick Man, el 14/07/2008 a las 15:25
