LE MANS BIEN VALE UNA CONFIRMACIÓN
La octava posición que obtuvo Toni Elías en el pasado Gran Premio de China sabe a triunfo. Y de los grandes, porque tiene el color claro de empezar a salir del túnel y ver una luz que parecía no existir.
Seguro que cuando fichó por el equipo de D'Antín tras haber pasado por Yamaha y Honda, el bueno de Toni pensó que ya tenía la mejor moto, los mejores neumáticos y un equipo con el que entenderse a la perfección. Pero lo cierto es que las cosas no habían empezado nada bien. Seguramente, la pugna Pedrosa/Lorenzo y su protagonismo mediático no le ha ido nada mal al de Manresa, porque ha evitado que algún sesudo periodista titulase un artículo con la pregunta "¿Qué le pasa a Elías?" y se empezase a especular sobre él sin fijarse, por ejemplo, que a Melandri las cosas no le estaban funcionando demasiado mejor.
Pero en China, un circuito "más Bridgestone", llegó el octavo lugar. Estuvo acompañado de algunas declaraciones del estilo "ahora ya sabemos lo que nos pasa" o "hemos encontrado el camino". Todo ello, todos los buenos augurios, no servirán de nada si este fin de semana en Le Mans no llega la confirmación.
En este trazado francés, Elías logró su primer podio mundialista con un tercer lugar en la prueba de los 125cc de 2001. Dos años después ganó en los 250cc y en 2004 fue tercero, también en el cuarto de litro. Pese a que en MotoGP no ha hecho grandes cosas (dos novenos lugares en 2003 y 2004), Le Mans es, junto a Estoril y Motegi, un trazado en el que el español se siente a gusto, y no deja de ser un referente positivo para pensar en lo que pueda suceder el próximo fin de semana.
En le Mans, unos estarán pendientes de si Rossi repite victoria en un circuito que le puede ir bien a su Yamaha, de si Pedrosa estrena motor y se mantiene líder del Campeonato, de si Lorenzo está en condiciones de poder sufrir lo menos posible sobre la moto y de si la mejoría de Ducati se confirma. A Toni no le van a exigir demasiado, pero el manresano es el primero en tener un elevado nivel de autoexigencia, porque sabe perfectamente que no sirve de nada ser trabajador, buena persona, simpático y no tener un no para nadie, porque la competición es dura y cruel al mismo tiempo.
Así que, en Francia toca confirmar, apretar los dientes y el culo y salir a por todas, aunque ello signifique únicamente mejorar el octavo lugar de China.
Seguro que cuando fichó por el equipo de D'Antín tras haber pasado por Yamaha y Honda, el bueno de Toni pensó que ya tenía la mejor moto, los mejores neumáticos y un equipo con el que entenderse a la perfección. Pero lo cierto es que las cosas no habían empezado nada bien. Seguramente, la pugna Pedrosa/Lorenzo y su protagonismo mediático no le ha ido nada mal al de Manresa, porque ha evitado que algún sesudo periodista titulase un artículo con la pregunta "¿Qué le pasa a Elías?" y se empezase a especular sobre él sin fijarse, por ejemplo, que a Melandri las cosas no le estaban funcionando demasiado mejor.
Pero en China, un circuito "más Bridgestone", llegó el octavo lugar. Estuvo acompañado de algunas declaraciones del estilo "ahora ya sabemos lo que nos pasa" o "hemos encontrado el camino". Todo ello, todos los buenos augurios, no servirán de nada si este fin de semana en Le Mans no llega la confirmación.
En este trazado francés, Elías logró su primer podio mundialista con un tercer lugar en la prueba de los 125cc de 2001. Dos años después ganó en los 250cc y en 2004 fue tercero, también en el cuarto de litro. Pese a que en MotoGP no ha hecho grandes cosas (dos novenos lugares en 2003 y 2004), Le Mans es, junto a Estoril y Motegi, un trazado en el que el español se siente a gusto, y no deja de ser un referente positivo para pensar en lo que pueda suceder el próximo fin de semana.
En le Mans, unos estarán pendientes de si Rossi repite victoria en un circuito que le puede ir bien a su Yamaha, de si Pedrosa estrena motor y se mantiene líder del Campeonato, de si Lorenzo está en condiciones de poder sufrir lo menos posible sobre la moto y de si la mejoría de Ducati se confirma. A Toni no le van a exigir demasiado, pero el manresano es el primero en tener un elevado nivel de autoexigencia, porque sabe perfectamente que no sirve de nada ser trabajador, buena persona, simpático y no tener un no para nadie, porque la competición es dura y cruel al mismo tiempo.
Así que, en Francia toca confirmar, apretar los dientes y el culo y salir a por todas, aunque ello signifique únicamente mejorar el octavo lugar de China.
Publicado por The Slick Man, el 12/05/2008 a las 19:47
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