¡Gonnnnngggggggg! Nos hemos librado ya del yugo del taxi. ¡Gonnnnngggggggg! Apareció nuestro chófer. ¿Y por qué tarde? Pues nadie lo sabe, ni tan sólo él, que sólo habla chino (mandarín o cantonés, no sé) y japonés. Bueno, el caso es que para comunicarte con él hay que hablar con su jefa, que habla español. Menos es nada. Nos llevó a cenar a Shanghai, ¡a 50k/h! Y nos devolvió de la cena a poco más. Nos caíamos de sueño. ¡Pero me despertó ver qué sistema de ambientador se gasta el amigo, parece un botellín de whiskey de minibar! Y debe de ser un buen ambientador, porque no huele nada fuerte. Sólo que no huele a nada.
¡Gonnnnngggggggg! Llegando al hotel, había un lío de no te menees. Lleno de chicos y chicas, portando todos… ¡todos! Una camiseta con el lema (“la forma de vivir el reinado que llega”, “the way to live the kingdom come”). Son lo que parece un grupo protestante de origen coreano. Sé su nombre, pero no me interesa dar publicidad a cosas así. Menos cuando uno de ellos, desmarcándose del resto, portaba una camiseta verde con el lema ”she’s a bitch” y te miraba como si fuera el sobrinito del exorcista. ¡Gonnnnngggggggg! En fin, que por suerte Lorenzo ha recibido el ok médico para subirse este sábado a la moto. A su lado, en el box antes de salir a rodar, el doctor Claudio Costa, que es un señor mayor que muchas veces veréis en la tele al lado de los pilotos lesionados, stealing the show, como se dice en inglés. En fin, que seguro que puede comentar lo que tenga que comentar en privado, pero quién se resiste a un buen plano televisivo. ¡Gonnnnngggggggg!

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