LA PRIMERA EN LA FRENTE
Hemos (tres, E., J. y yo) llegado a Shanghai a las 7 de la mañana hora de China (6 menos en España). Hemos pasado fácil el control de pasaportes, pero a la hora de recoger las maletas, E. ha recogido una como la suya pero que no era la suya. Y se ha dado cuenta relativamente tarde, cuando prácticamente todo el pasaje había ya abandonado la zona de recogida de equipajes. Pero resulta que la maleta en cuestión tenía una tarjeta con un teléfono móvil y E. ha podido hacer el cambio en el hall de llegadas.

Donde nos tendría que haber esperado un chófer (en China no te dejan alquilar coche por tu cuenta), para llevarnos al hotel Great Tang, que está a un kilómetro del circuito, no había nadie, y hemos tenido que buscarnos un taxi. Bueno, ha sido una furgoneta, que parecía más una fragoneta, que tenía, os lo aseguro, chattering, y que hemos contratado a través de un intermediario. Nos ha pedido al cambio 45 euros, y hemos aceptado a la primera. Pero ya una vez montados, nos ha dicho que había que abonar 30 euros más por los peajes. Le hemos dicho que nanai del paraguai. Entonces ha dicho que 20 y le hemos dicho que tampoco y se ha cabreado y se ha bajado en mitad de la autopista. Y unos kilómetros más adelante (una hora después, de hecho), el chófer ha pagado un euro por el peaje. El que no llora, no mama.

Hemos llegado al hotel, check-in, y casi sin tiempo para nada más, me han hecho un hueco en un minibus que iba al circuito. Luego ya tendré que hacer frente al lío de la conexión a internet y demás historias.
¡Bye bye China!
El MotoGP se despide de China esta semana. A partir de mañana viernes empieza la disputa de la cuarta carrera de la temporada del mundial de motociclismo: el Gran Premio de China. Todo apunta a que será la última visita del Motogp en ese país. Y no por todo el lío que se ha montado con lo del Tíbet y los Juegos Olímpicos (aunque todo suma), sino por el hecho de que se corre en un circuito monumental (de los que diseña el arquitecto especialista Herman Tilke), que cuando lo pisan las motos resulta desangelado. Tiene una ingente capacidad, pero hay tan pocos espectadores que la imagen que da de este deporte es pobre.
Y lo del Tibet ha calado tanto que de un día para otro endurecieron los requisitos para conseguir el visado. Donde antes había que rellenar una solicitud y adjuntar una foto tamaño carnet, más una carta de invitación del circuito de Shanghai (a través de Dorna), ahora es indispensable adjuntar tu billete de avión y la reserva de tu hotel. Y donde antes podías estar tres meses, ahora sólo uno.
Dorna ha empezado hoy a avisar equipo por equipo que mejor no se propasen con el tema del Tíbet en el circuito, y que no haya manifestaciones públicas que en China se conderarían delito. No hay prohibición de Dorna, pero sí avisan que las autoridades chinas han amenazado con "tomar medidas" si se produce alguna acción. Que nadie dice que no se pueda hacer en Le Mans, a toro pasado...
En la rueda de prensa previa a esta carrera, le han preguntado al japonés de Honda Shinja Nakano por el balance de las tres primeras carreras:
"Está siendo una temporada difícil, pero para mí mucho mejor que la pasada. El año pasado, sinceramente, fue un desastre, casi siempre el último. Aún no puedo sin embargo pilotar al nivel que estaba en Kawasaki. No sabemos el problema. Pero es que el año pasado incluso tuve un problema de comunicación, porque con el ingeniero japonés de Honda, ni en japopnés nos entendíamos".

Donde nos tendría que haber esperado un chófer (en China no te dejan alquilar coche por tu cuenta), para llevarnos al hotel Great Tang, que está a un kilómetro del circuito, no había nadie, y hemos tenido que buscarnos un taxi. Bueno, ha sido una furgoneta, que parecía más una fragoneta, que tenía, os lo aseguro, chattering, y que hemos contratado a través de un intermediario. Nos ha pedido al cambio 45 euros, y hemos aceptado a la primera. Pero ya una vez montados, nos ha dicho que había que abonar 30 euros más por los peajes. Le hemos dicho que nanai del paraguai. Entonces ha dicho que 20 y le hemos dicho que tampoco y se ha cabreado y se ha bajado en mitad de la autopista. Y unos kilómetros más adelante (una hora después, de hecho), el chófer ha pagado un euro por el peaje. El que no llora, no mama.

Hemos llegado al hotel, check-in, y casi sin tiempo para nada más, me han hecho un hueco en un minibus que iba al circuito. Luego ya tendré que hacer frente al lío de la conexión a internet y demás historias.
¡Bye bye China!
El MotoGP se despide de China esta semana. A partir de mañana viernes empieza la disputa de la cuarta carrera de la temporada del mundial de motociclismo: el Gran Premio de China. Todo apunta a que será la última visita del Motogp en ese país. Y no por todo el lío que se ha montado con lo del Tíbet y los Juegos Olímpicos (aunque todo suma), sino por el hecho de que se corre en un circuito monumental (de los que diseña el arquitecto especialista Herman Tilke), que cuando lo pisan las motos resulta desangelado. Tiene una ingente capacidad, pero hay tan pocos espectadores que la imagen que da de este deporte es pobre.
Y lo del Tibet ha calado tanto que de un día para otro endurecieron los requisitos para conseguir el visado. Donde antes había que rellenar una solicitud y adjuntar una foto tamaño carnet, más una carta de invitación del circuito de Shanghai (a través de Dorna), ahora es indispensable adjuntar tu billete de avión y la reserva de tu hotel. Y donde antes podías estar tres meses, ahora sólo uno.
Dorna ha empezado hoy a avisar equipo por equipo que mejor no se propasen con el tema del Tíbet en el circuito, y que no haya manifestaciones públicas que en China se conderarían delito. No hay prohibición de Dorna, pero sí avisan que las autoridades chinas han amenazado con "tomar medidas" si se produce alguna acción. Que nadie dice que no se pueda hacer en Le Mans, a toro pasado...
En la rueda de prensa previa a esta carrera, le han preguntado al japonés de Honda Shinja Nakano por el balance de las tres primeras carreras:
"Está siendo una temporada difícil, pero para mí mucho mejor que la pasada. El año pasado, sinceramente, fue un desastre, casi siempre el último. Aún no puedo sin embargo pilotar al nivel que estaba en Kawasaki. No sabemos el problema. Pero es que el año pasado incluso tuve un problema de comunicación, porque con el ingeniero japonés de Honda, ni en japopnés nos entendíamos".
Publicado por DAM, el 01/05/2008 a las 04:39
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