DÉJÀ VU
Nos acercamos a Jerez y huele como siempre a gran fiesta del motociclismo, a colorido, a ambiente, a marcha, a carreras emocionantes y, como de costumbre, a expectativas de éxito de los pilotos españoles en casa.
A los que ya tenemos una cierta edad y nos dejamos vencer por la nostalgia, el duelo hispano que se avecina en la categoría de MotoGP nos recuerda tiempos pasados, concretamente lo que sucedió en 1998 en la categoría de los 250cc.
Por entonces, había dos pilotos españoles luchando por el podio en cada carrera, uno pilotaba una Honda patrocinada por una petrolera; el otro pilotaba una Yamaha de color azul. El de Honda era cerebral, frío, calculador y reservado. El de Yamaha, más visceral, abierto y comunicativo.
Las pugnas de estos dos pilotos, Sito Pons y Juan Garriga, en el mundial del cuarto de litro provocaron que en España hubiese sitistas y garriguistas, que el motociclismo ocupase muchas portadas en los periódicos y que en las tertulias de los bares se hablase de motos en lugar de comentar siempre los resultados de fútbol.
Fue, sin duda, una época dorada de nuestro motociclismo y sus rasgos de identidad parecen repetirse ahora, 20 años después, de forma casi idéntica con Dani Pedrosa y Jorge Lorenzo. Los dos están en la cima del motociclismo mundial; su rivalidad es enconada dentro y fuera de la pista y ambos están llamados a luchar por la victoria cada fin de semana. Parece que la historia se repite y sería genial verlos primero y segundo a final de temporada (mis preferencias de podio final me las reservo). El problema es que, en el 88, los Cornu, Sarron, Roth y Cadalora no inquietaban a los nuestros, mientras que Stoner, Rossi, Dovi y compañía no van a renunciar a sus papeles protagonistas en la lucha por el título.
Sea como fuere, Jerez se presenta apasionante y espero que, tras la carreras, debamos estar pendientes de si Jorge y Dani se saludan o se hablan en el podio... será buena señal.
A los que ya tenemos una cierta edad y nos dejamos vencer por la nostalgia, el duelo hispano que se avecina en la categoría de MotoGP nos recuerda tiempos pasados, concretamente lo que sucedió en 1998 en la categoría de los 250cc.
Por entonces, había dos pilotos españoles luchando por el podio en cada carrera, uno pilotaba una Honda patrocinada por una petrolera; el otro pilotaba una Yamaha de color azul. El de Honda era cerebral, frío, calculador y reservado. El de Yamaha, más visceral, abierto y comunicativo.
Las pugnas de estos dos pilotos, Sito Pons y Juan Garriga, en el mundial del cuarto de litro provocaron que en España hubiese sitistas y garriguistas, que el motociclismo ocupase muchas portadas en los periódicos y que en las tertulias de los bares se hablase de motos en lugar de comentar siempre los resultados de fútbol.
Fue, sin duda, una época dorada de nuestro motociclismo y sus rasgos de identidad parecen repetirse ahora, 20 años después, de forma casi idéntica con Dani Pedrosa y Jorge Lorenzo. Los dos están en la cima del motociclismo mundial; su rivalidad es enconada dentro y fuera de la pista y ambos están llamados a luchar por la victoria cada fin de semana. Parece que la historia se repite y sería genial verlos primero y segundo a final de temporada (mis preferencias de podio final me las reservo). El problema es que, en el 88, los Cornu, Sarron, Roth y Cadalora no inquietaban a los nuestros, mientras que Stoner, Rossi, Dovi y compañía no van a renunciar a sus papeles protagonistas en la lucha por el título.
Sea como fuere, Jerez se presenta apasionante y espero que, tras la carreras, debamos estar pendientes de si Jorge y Dani se saludan o se hablan en el podio... será buena señal.
Publicado por The Slick Man, el 25/03/2008 a las 08:07
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