SUZUKA 'SARKIT'
Recuerdo la primera vez que estuve en Japón, fue por un Gran Premio en Suzuka en 2001. Fue un viaje algo movidito. Cuando llegué al aeropuerto de Tokio tuve la desgracia de darme cuenta de que mi hotel estaba a medio camino entre la capital y el circuito de Suzuka, en una ciudad llamada Shizuoka. (A partir de aquel momento decidí controlar directamente mis viajes).
La primera jornada de trabajo me ocupó 7 horas en viajes, 4 de ida y 3 de vuelta (el rápido aprendizaje me ahorró una hora a la vuelta), con multitud de trenes de por medio, desde el poderoso Sninkansen, o tren bala, hasta el borreguero más lento del planeta; eso sí, todos puntuales como un reloj suizo. El último tramo del desplazamiento, desde la estación de tren de Suzuka, podía hacerse en autobús o en taxi. Creo que eran más o menos las 10 de la mañana hora japonesa, y desgraciadamente el próximo autobús al circuito tardaría una hora más; ya se me había acabado la paciencia. Decidí pillar un taxi. Pero el taxista no entendía "Please, take me to the Suzuka circuit". De hecho, yo no comprendía qué parte de la frase él no entendía; era "circuit". Para ellos se pronuncia "sarkit". Pues, "please, take me to the Suzuka sarkit". Y nos pusimos en marcha.
El día siguiente abandoné aquel hotel con mi voluminosa maleta a cuestas. El recepcionista parecía contrariado por mi marcha anticipada. Tampoco él hablaba mucho inglés, así que no se si acabó de entender que simplemente me iba porque mi cometido en Japón no era probar todos los trenes habidos y por haber, sino informar desde un circuito a los oyentes de mi emisora.
La entonces jefa de prensa de Dorna, Eva Jirsenska, me había buscado un hotel en una ciudad cercana, Tsu. El trayecto era relativamente corto, en tren y taxi, pero no pasaba de una hora. El resto del fin de semana pude dedicarme a lo mío.
En Suzuka se mató Katoh y no hemos vuelto ahí. Es un circuito sensacional. En cualquier consola lo podéis experimentar. Ahora sólo se corre en Motegi, una instalación también fantástica, igualmente propiedad de Honda, perdida a 130km de Tokio, a la que cuesta por lo menos 3 horas llegar en coche, porque las comunicaciones por carretera en Japón son malas. Tiene mil edificios y posibilidades, desde el Museo de Honda hasta circuitos de off-road. El mercadillo que montan las marcas y las tiendas de gadgets de motor son geniales. El 'sarkit' propiamente dicho está incrustado en un oval. A ver si con estas fotos os hacéis una idea.













La primera jornada de trabajo me ocupó 7 horas en viajes, 4 de ida y 3 de vuelta (el rápido aprendizaje me ahorró una hora a la vuelta), con multitud de trenes de por medio, desde el poderoso Sninkansen, o tren bala, hasta el borreguero más lento del planeta; eso sí, todos puntuales como un reloj suizo. El último tramo del desplazamiento, desde la estación de tren de Suzuka, podía hacerse en autobús o en taxi. Creo que eran más o menos las 10 de la mañana hora japonesa, y desgraciadamente el próximo autobús al circuito tardaría una hora más; ya se me había acabado la paciencia. Decidí pillar un taxi. Pero el taxista no entendía "Please, take me to the Suzuka circuit". De hecho, yo no comprendía qué parte de la frase él no entendía; era "circuit". Para ellos se pronuncia "sarkit". Pues, "please, take me to the Suzuka sarkit". Y nos pusimos en marcha.
El día siguiente abandoné aquel hotel con mi voluminosa maleta a cuestas. El recepcionista parecía contrariado por mi marcha anticipada. Tampoco él hablaba mucho inglés, así que no se si acabó de entender que simplemente me iba porque mi cometido en Japón no era probar todos los trenes habidos y por haber, sino informar desde un circuito a los oyentes de mi emisora.
La entonces jefa de prensa de Dorna, Eva Jirsenska, me había buscado un hotel en una ciudad cercana, Tsu. El trayecto era relativamente corto, en tren y taxi, pero no pasaba de una hora. El resto del fin de semana pude dedicarme a lo mío.
En Suzuka se mató Katoh y no hemos vuelto ahí. Es un circuito sensacional. En cualquier consola lo podéis experimentar. Ahora sólo se corre en Motegi, una instalación también fantástica, igualmente propiedad de Honda, perdida a 130km de Tokio, a la que cuesta por lo menos 3 horas llegar en coche, porque las comunicaciones por carretera en Japón son malas. Tiene mil edificios y posibilidades, desde el Museo de Honda hasta circuitos de off-road. El mercadillo que montan las marcas y las tiendas de gadgets de motor son geniales. El 'sarkit' propiamente dicho está incrustado en un oval. A ver si con estas fotos os hacéis una idea.













Publicado por DAM, el 29/09/2007 a las 07:12
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